Devaneos de una pequeña exploradora amateur fuera de su hábitat original

viernes, 7 de junio de 2013

Bye, Bye Miss American Pie

Si estáis leyendo esto es que he sobrevivido, y estoy felizmente instalada (y espero que con todo mi equipaje al completo) en mi dulce hogar vigués.

Ahora mismo estoy escribiendo desde el aeropuerto JFK de New York, tras cagarla hasta el fondo. Hay 3 aeropuertos diferentes en Washington DC, pues me fui justamente al más lejano, y del cual no salía mi vuelo. Al llegar cargada con los 3 maletones y el maletín del portátil  a las 4 de la mañana, y después de que la azafata me dijera que tenía que llamar a un taxi para que me llevase corriendo y con suerte al otro aeropuerto (que casualmente queda a 10 minutos en coche de mi casa), no pude hacer otra cosa que echarme a llorar. Me eché a llorar con pucheros incluidos, hipo, y lagrimones de cocodrilo al darme cuenta de la metedura tan grande de pata y de que si perdía mi primer vuelo, de los 3 que tenia que coger, ya no tendría posibilidad de llegar a casa de ninguna manera. Pero gracias a Dios aún existe gente buena en el mundo, y llego corriendo una azafata que hablaba un básico de español (porque entre los pucheros y lo bloqueada que estaba no me salía nada en inglés), y se puso a discutir con su superior para que, por favor consiguieran meterme en un vuelo que salía 6 horas después en ese mismo aeropuerto, hacia NY. Y lo consiguió, el superior me quiso cobrar la tarifa de cambio de vuelo, que son 50$ pero la azafata cuando estuvo a solas conmigo no me aceptó el dinero, con un super aviso de que siempre revise los billetes y los míticos mails de "¡ha habido un cambio en sus billetes!". Que no solo pueden cambiar las horas, si no también los aeropuertos. Así que felizmente me aceptaron en ese vuelo y me salió del alma darle un abrazo, decirle que era muy buena persona entre hipos, y que gracias por ayudarme a volver a casa. Aquí estoy esperando en la puerta de embarque hacia Madrid. Me tarda ya poder llegar a Vigo, abrazar a toda mi familia bien fuerte y sentirme por fin en casa. Ciertamente, estas cosas solo me pueden pasar a mí.

Realmente llevo llorando desde hace 2 días por las esquinas. Despedirme de mis primos pequeños, “mis cositas” como yo los llamó, fue realmente horrible. El pequeñito de casi 3 años me cogió del brazo y me dió sus ordenes,como buen jefazo que va a ser “No, Losi, Don't Go, stay here”. Me da mucha penita no poderme quedar a ver como crecen y poder seguir fomando parte de sus vidas, pero todo el mundo ha de seguir su camino. Desde aquí quiero volver a agradecerle a mis tíos el haberme acogido y haberme tratado como a una hija más, porque me han brindado la oportunidad de pasar una de las mejores experiencias de mi vida, sin duda alguna.

También gracias a todos los colegas que hice, invitándome a todas sus fiestas y reuniones, como una más desde el primer momento que quedé con ellos. Tuve mucha suerte de encontrarme con gente genial y de poder haber viajado con ellas, sobre todo con mi noruega Thea, con la que conecté 100% y a la que he cogido muchísimo cariño. Os voy a echar a todos mucho de menos. Las despedidas son duras, no le gustan a nadie, pero también son inevitables, la vida sigue y cada uno tiene que seguir a lo suyo. Pero siempre queda esa puertecita abierta para podernos encontrar en el futuro. Nadie sabe donde ni cuando, pero ahí está.

Tras volver del país de las oportunidades se puede decir que el contacto con una cultura radicalmente diferente a la mía me ha ayudado en muchos aspectos. Creo que he aprendido un montón de cosas y me ha ayudado a formar más mis opiniones sobre diversos temas, a abrir más la mente y ser más respetuosa y tolerante.

He conseguido un viaje impresionante. He trabajado duro con familias, a veces muy complicadas y muchísimas horas al día. He mejorado notablemente mi inglés y por fin tengo un título que así lo demuestra. He duplicado mi armario (vaya vergüenza me da reconocer lo consumista que puedo llegar a ser). He trabajado en Washington DC. Y he viajado a Miami, New York y California, lugares a los que nunca me imaginé que visitaría. Y aparte de todo eso, me he conocido un poquito más a mi misma y he comprobado hasta donde puedo llegar por mi sola. Por eso le doy a este viaje un 9. (No un 10, porque no he encontrado un gringo apuesto que me suba en el dólar, pero no se puede tener todo en la vida jaja).

Ahora que vuelvo a Vigo tengo nuevos proyectos en lo que trabajar, sentirme activa, parte de algo e ilusionada.

No sé cuando volveré a viajar, ni si volveré a tener otra oportunidad tan increíble a lo largo de mi vida, tal y como están las cosas en España hoy en día. Pero lo que si sé es no nos podemos rendir ni bajar en ánimo. A seguir para delante.

Así que sin más,me despido, que ya parezco mi colega Clarisol haciendo sus memorias del practicum. Doy cierre temporal a mi pequeña criatura que espero que os haya dado momentos de risa, entretenimiento y diversión. Eso me pone muy contenta, porque yo he disfrutado mucho escribiéndolo. 

Deica loguiño!!

Próxima estación: ESPERANZA!!!!

martes, 4 de junio de 2013

Siempre quise ir a L.A...

Así empieza la canción de Loquillo que da título a este blog... así fue que ni me lo pensé 2 veces cuando tuve la oportunidad de poder visitar California con las amigas internacionales que hice aquí.

El vuelo me entere que eran 6 horas y media en el mismísimo momento en que mi tía me llevó al aeropuerto, (tiene sentido porque cruzas todo el país de punta a punta), así que allí me vi, forever alone total, sin libro ni ordenador, sin comida, sin agua y sin nada, para pudrirme mil horas en infernal avión. Pero como soy una marmota y puedo dormir hasta encima de un árbol, me quedé seca en seguida y no me enteré de nada hasta casi aterrizar.


Allí me vinieron a recoger mis amigas casi con una cerveza ya abierta, y nos fuimos a dejar las cosas al hotelito. Nuestro pequeño palacio estaba en medio del barrio asiático de Los Angeles,  y desde el coche no paraba de ver mil hoteles y restaurantes con nombres de caracteres inteligibles. Al llegar entramos en una habitación bastante acogedora, pero que era una sauna, con su estanteria llena de comics manga en japonés. Muy curioso y barato el sitio, para ser Los Angeles, que te cobran por una hora de parking en plena calle entre 2 y 10 dólares la hora. Sí, como estáis leyendo, un día gasté más pasta en conseguir un aparcamiento de 2 horas en una esquina entre dos contenedores con suelo de tierra que en comer. Una risa.

La verdad nos montamos el viaje bastante bien, porque nos dio tiempo a ver muchísimas cosas es 6 días. Nos recorrimos todas las playas de la costa como Redondo Beach, Santa Monica, Malibú, o la que más me gustó Venice Beach. En esta última playa había un paseo más largo que el de la playa de Samil de mi Vigo natal y puestecitos de lo más pintorescos vendiendo desde caricaturas de personas famosas hasta tatuajes temporales de Henna. Aparte noté muchísima diferencia entre la zona donde yo vivo (a 10 mins de DC), a California. Aquí a la gente le da igual cómo vestir, están cubiertos de tatuajes y piercings haciendo skate, surfeando o jugando al volley en la playa. Una pasada. En este estado esta legalizada la marihuana, así que hay las llamadas "farmacias verdes" donde por 40 dolares o más te venden un pellizco bajo el lema "marihuana curativa". También encontramos un circo de los horrores el cual promocionaba un enano cargado con una tortuga de 2 cabezas. Costaba solo 5 dólares, pero mis amigas les dio miedo entrar, así que me quedé sin ver a la mujer barbuda (con lo que me habría gustado). 


Otro día fuimos a San Diego, una ciudad que hace frontera con Tijuana, con una gran zona vieja llena de tiendas y restaurantes totalmente mexicanos. También paseamos por la isla de Coronado, que está unida a esta ciudad por un puente, y vimos la cuesta donde se rodó una de las más famosas escenas de la película Top Gun. Contratamos un tour, que nos llevaban a todos los sitios que había que ver en una especie de busecito muy vintage y muy cuqui, pero con un conductor que estaba como una chocolater. La media de edad en ese bus era de 60 años, señoras más salidas que picaportes de viaje de jubiladas o yo que sé que, que andaban ligando con el busero, que hasta se puso un gorro y les hizo un baile sensual antes de arrancar. En esos momentos pensé si debería haberme traido un pack de cervezas para aguantar ese espectaculo propio de un club de alterne de lo más mediocre, o directamente droga dura, y miré con toda la furia ancestral que pude a mis colegas en plan "donde me habéis metido". El busero tenía un cubo al lado de su asiento para las propinas, y que decir que las señoras se lo llenaron, y apuesto lo que sea que aparte de dólares también le cayó algún que otro número con propuesta indecente incluida.

Otra cosa mala de Los Angeles aparte de sus timo-parkings, son las "taxes" a la hora de pagar algo. A 30 minutos de nuestro hotel había un super mall, lleno de tiendas outlets, en la que pasamos un rato consumista de lo más agradable. "¡¡ Una camiseta preciosa de Billabong a 9.99$" y luego llegas a la caja toda emocionada y te cobran 15...pero como!??! "taxes", señorita, impuesto estatal. Usted compra unas gafas de sol que le parecen una ganga y le subiremos casi 10$ el precio una vez llegada a la caja y con billetes en mano. Mamones...luego a mis colegas y a mi en el hotel, no nos salían las cuentas, y es que nos habíamos dejado 30$ cada una solo en las puñeteras "taxes". Grrr.

Y llegó el increible momento de ir al soñado Hollywood...no sé si es que yo tenía unas expectativas increibles pero se me cayeron todas al visitar Hollywood Boulevard. Nada más aparcar no sin esfuerzo el coche, y tener que dejarnos 6 dolares por una hora, comenzamos a caminar siguiendo las estrellas. Nos asaltaron como 5 personas por todo el camino intentando que contratásemos su tour por las casas de las estrellas famosas. No les valía un NO por respuesta, te perseguían por la calle cual captador de socios de la calle Principe de Vigo, pero peor porque te ponen el papel casi entre los ojos para que no puedas seguir caminando y tengas que escucharlos. Tras la persecución de los tipos de los tours entras en la zona de los negros raperos con cds en la mano, que te persiguen para intentártelos vender, y que si pasas de ellos te largan un "fuck you" y mil maldiciones más que yo no logro captar gracias a dios. Entonces con las escapadas que te haces por la calle, casi ni puedes ver las estrellas que están en el suelo y cuando te das cuenta estás delante del Chinese Theatre, con un grupo de personas disfrazadas de Avatar, Spiderman, El Zorro, intentando obligarte a hacerte una foto con ellos por el módico precio de 6$. Vamos, que entre el agobio, estrés y millas recorridas semicorriendo, te merece más la pena darte una vuelta diaria por esa calle que tener una máquina elíptica en casa. Casi te dan ganas de entrar en una de esas tiendas de segunda mano de disfraces, cogerte uno de Robocop  que así no te moleste nadie para poder buscar las estrellas de tus artistas preferidos. Así que quitando la zona esa, que por la noche por sus luces merece bien la pena verla, Hollywood no tiene nada de especial..más que mucho homeless durmiendo en la calle, y gente drogada deambulando por la calle. 

El último día nos fuimos al Universal Studios, por la friolera suma de 80$, que me costó pagar, pero que al final del día me di cuenta que mereció bien la pena. Me encantó, aunque de forma diferente a Disneyland Paris. Probamos las montañas rusas que había en 3D de los Simpson, Transformers, King Kong y The Mummy, y casi me sale el corazón por la boca. Los shows en vivo hechos por dobles especialistas fueron increíbles  con un montón de efectos especiales, y fue muy interesante también ver los platós donde se rodaron Tiburón, la serie Mujeres Desesperadas y ver el famoso Motel Bates. Desde ahora veré las películas desde otro punto de vista.

El séptimo día llegó mi despedida, mis amigas seguían hacia las Vegas para terminar en San Francisco, pero yo me tenía que volver porque en 4 días regresaba a España. Así que todas riquiñas con ojos legañosos, me acercaron hasta el aeropuerto con promesas de irnos a visitar a Brasil, Noruega y España algún día. Me dijeron que viva la Roci de España, cogí mi maleta y me fui con mucha penita. Porque aunque no me lo pueda creer, ya he llegado al fin de mi larga y estupenda aventura.

Deica Loguiño!!

sábado, 25 de mayo de 2013

The Final Countdown

Pues si...la cuenta atrás me queda por estos lares....dentro de unas horas me voy a Los Angeles a pasar toda la semana con las colegas que me he hecho aquí  y a la vuelta solo me quedaran 4 dias para la despedida y final de mi viaje. No puedo creerme que hayan pasado tan rápido los tres meses. Pero no me voy a poner melancólica aun ya lo haré más adelante...

Estas semanas estuve trabajando con una familia procedente de Rusia que tiene dos niños y una recién nacida.Viven en el barrio de moda del centro de DC, Dupont Circle. Se le conoce también por ser el barrio gay de referencia, con un montón de bares con la bandera de arcoiris y gente joven por todos lados. Está genial. La boca del metro impresiona bastante porque es un túnel gigantesco que cuando estás arriba del todo no sabes si te diriges  a coger un tren hacia tu casa o a la mina de los 7 enanitos de Blancanieves.


El caso es que el niño mediano es un cerebrín y he pasado tanto buenos momentos con él como situaciones de posible estrangulamiento por mi parte. La guardería donde va está a 45 minutos de la casa, pero el paseo es bien bonito. He echado unos brazos que ni los de Schwarzenegger empujando su carrito. En una de estas, cuando a las 8 y media de la mañana llevábamos recorrido medio camino, me di cuenta de que me faltaba la tarjeta de acceso a la guardería, y tenía el american phone sin saldo, así que me tuve que meter la caminata de vuelta a la casa escuchando las quejas del niño. Tras media hora perdida, vuelvo a recorrer el camino hacia la guardería y el crío me dice que ha perdido una pieza de su lego, la cual le advertí que no llevase como buena gallega "vas perdelo". Pues ahí estaba con el niño llorando y gritando histérico  que la pieza estaba por el suelo del camino y que diéramos la vuelta a buscarla, "why are you so mean with me?, turn back and find the piece", Así que, efectivamente, di la vuelta y nos pusimos a mirar todo el suelo entre una de las calles principales de DC llena de altos ejecutivos con sus maletines andando a toda pastilla. Estábamos casi llegando de nuevo a la casa, cuando el chaval se siente incómodo, mete la mano debajo del culo y encuentra la pieza de las narices. Siemplemente estaba sentado encima de ella. En esos momentos lo único que quieres es que Dios o alguien te de autocontrol para no terminar el la página 1 de sucesos del "Washington Post"
Otra día, pasando por delante del jardín de la White House, nos siguió una ardilla, así que me pare a hacerle carantoñas para que el niño se riera. En vez de eso el niño muy serio me dijo que parase, que las ardillas no son un juguete y podía treparme hasta las tobillos y mordermelos o arañarmelos y hacerme daño. En ese momento, aparte se sentirme bastante patética, miré al niño en plan "hola? quien eres? Benjamin Button en cuerpo de niño de 4 años??" Así que dejé a la ardilla en paz y proseguimos el camino mientras me iba diciendo el nombre de todos los presidentes que ha tenido Estados Unidos hasta ahora. Muy patriótico todo. 

Ahora he descubierto un nuevo mundo de música desde que entiendo las letras de las canciones. Voy andando por la calle como si fuera la primera vez que escucho Billy jean o This Charming Man, descubriendo nuevos significados. Eso sí, en los pubs me tengo que medir, porque como todo el mundo sabe inglés ya no puedes hacer la mover la boca y decir "Kiwi melón" en vez de "Gimme the Other" en la canción de Baltimora, porque te cachan en seguida y quedas bastante mal. Eso me recuerda a grandes momentos con mis queridos amigos ingenieros Cabaleiro, Alvarito y Caramés, moviendo la boca acompasados en el Maykar intentando cantar Sweet Child o'mine.

Otra cosa que tienen los gringos es que son educadísimos. Extremadamente educados. Todos los días tengo que coger el bus para trabajar a las 6:30, y sí hay un vecino cerca regando su jardín, aun que sea en frente de la calle, te saluda desde allí con la mano, una sonrisa y un buenos días. Si eso me pasa en Vigo corro en dirección contraria a la parada de bus,porque a ver si va a ser un loco violador, pero siendo en el pais donde las bolsas de Doritos vienen llenas hasta arriba, me siento segura. Es como en la película el Show de Truman, todo el mundo te saluda y todo el mundo te pregunta que tal estás, aunque sea la primera vez que te ve en la vida. Y lo mejor, al ser mujer sostienen la puerta y te ceden los asientos en el metro, hasta los adolescentes. Así da gusto.

Y nada más, a hacer la maleta, que me voy para Hollywood!!. A ver si me descubre un cazatalentos, me sube a la cima con una película vodrio a lo Crepúsculo, pero con un protagonista guapera, y me hago el agosto.

Deica Loguiño!!!

sábado, 18 de mayo de 2013

Día "T" de TOEFL

Y llegó el temido día del examen..

Cuando me sonó la alarma a las 5 y media de la mañana quisé morir. Soy una marmota, duermo bien profundamente, así que me tengo que poner una media de 4 alarmas, para poder despertarme. Siempre cuando suena la cuarta me entran ganas de llorar por la separación que voy a sufrir con mi querida almohada. Así que me levanté, me eché unas aguas, me vestí como si al polo norte fuera (porque a esas horas inhumanas hace un frío que pela), y me fui a despertar a mi querida tía que se había ofrecido a acercarme a la parada del metro en coche (pobre, que riquiña).

Así que tras coger de los nervios el metro equivocado, para variar, y esperar mil años a que llegase otro, llegué a mi destino: Howard University. Vaya pedazo de campus, en mi vida vi cosa igual!.Menos mal que el día anterior me lo había estado recorriendo con mi tía y la ayuda de Google Maps, así que sabía bien a donde dirigirme. Estas universidades estás tan equipadas que tienen hasta un departamento de emisoras de radio. Pensé en mi facultad de psicología, donde el mayor foco de información es el conserje, al cual solo puedes encontrar cuando los planetas se alinean y me entró la risa.

En el registro online del examen, ponía como requisito indispensable aparecer a las 7 y media de la mañana, para poder acceder, así que entré en ala 1 del CB Resource Center, a las 7 y 20 y ahí no había ni Cristofer. Entré en un despachito en el que solo había una tía detrás de un gigante mostrador, a la cual tampoco parecía haberle cundido madrugar porque tenía una cara que parecía haberse tragado un sable. La tipa me confirmó que, efectivamente, ese era el sitio donde hacer el examen, y tras hacer una coña , la cual no me rió, me fui por patas a esperar en el descansillo. Realmente me congratula saber que es mundial eso de trabajar en administración y ser más borde que hecho de encargo, porque estaba empezando a pensar que solo era característico del funcionario español.

Así que allí estuve esperando repasando mis hojas de grámatica, y pensando que era muy raro eso de ser la única en hacer un examen, cuando llego una adolescente coreana. Y seguidamente apareció un tío nórdico, tan alto y tan rubio que no tenía ni cejas. Tras 10 minutos esperando el chico dijo algo que ni la coreana ni yo entendimos, la coreana preguntó otra cosa que tampoco nadie entendió, y yo sabiamente permanecí callada. Así que los 3 muy nerviosos con eso de estar esperando para hacer un examen de inglés y ni entendernos entre nosotros, decidimos sonreír y no dirigirnos la palabra en todo lo que quedaba de día. Finalmente llegó media hora más tarde el tío que no examinaba, nos hizo pasar a una sala y nos dio un montón de hojas para firmar. Tenías que estar acuerdo con que te ibas a grabar en todo momento durante el examen y que ni se te ocurriese contar a otra persona las preguntas que habían caído. Vaya peña más paranoica. El caso es que el tío me quiso mirar hasta los clinex, por si tenia una chuleta oculta, así que se enteró de que color eran mis mocos. Me hizo una foto para la ficha (que manía también con las fotitos) con cara de topo madrugador y me hizo pasar a la sala del examen. Tras 4 horas y media de examen el tío me vuelve a dar mil formularios para firmar y me pide que le enseñe los clinex!!! Y puedo asegurar que tras tanto tiempo, mi alergia mañanera hizo efecto así que el tío debió alucinar en colorines con el espeluznante objeto que le estaba enseñando. 


La mejor sensación al salir de un examen es la de ¡¡se terminó!! ya no tengo que pensar en esta mierda de materia nunca más!! Pero que pasa cuando sales de un examen d inglés y tienes que seguir hablando inglés?? Que no hay desconexión cerebral y te dan ganas de convertirte en Jack Nicholson en el Resplandor y empezar a asesinar gente. Por suerte pensé en la fiesta que me esperaba por la noche, y me limité a dormir en cuanto subí al metro.

Unas horas después me vino a buscar mi colega noruega para llevarme a casa de otros colegas y empezar allí una cena-botellón que desembocó en fiesta en la zona de Clarendon, que me encanta. Se puede decir que nunca has visto "perrear" a nadie hasta que ves a una americana. Sea negra o blanca, tienen una batidora en el culo que en mi vida he observado cosa igual. Pueden mover las cachas contra el culo de un tío durante minutos seguidos, mientras miran para el teléfono, o piden una bebida. Ni en los mejores videoclips de Daddy Yankee. Y nada, lo dimos todo. Hubo un momento de temazo de Michael Jackson (Black and White) que se formó un corro y todo el mundo salía a bailar, así que a mi me sacaron y por supuesto bailé al más puro estilo Milli Vanilli de los 80. Me lo flipé tanto que luego una pandilla de raperos vinieron a felicitarme y le dijeron a mi colega "tu amiga es jodidamente increible, parece que se ha criado en Queens, tiene mucho flow!!" y me dieron la mano todos y cada uno de ellos. Así que ya estoy pensando en formar una banda nigga-gansta y así poderme quedar aquí. 

Lo malo es que a la 1 y media te echan de los sitios y todo el mundo se queda desorientado fuera de los garitos. Pero para eso están los 7 eleven, para poderte comer una pizza entera post-fiesta. Y después puedes morirte en cama hasta las 8 de la mañana, que es el horario de fin de semana aquí en América. Que horror, debería ser denunciable, cuando llegue a España me voy a pasar una semana levantándome a las 2 de la tarde. Para no perder las buenas costumbres y eso.

Deica loguiño!!

jueves, 9 de mayo de 2013

Hard working woman

Antes que nada quería desde aquí mandarle un GRACIAS enorme a través de un cuervo mensajero a Donnie, (http://donnierock.wordpress.com), que me ha ayudado a hacer de este sitio, un lugar mejor.

Hace un par de semanas se me ocurrió la brillante idea de presentarme al TOEFL, un examen de inglés que exigen en todas partes de Estados Unidos, tanto si quieres estudiar como trabajar. Y me saqué de la biblioteca un pedazo de libro especial para preprararlo que es tan tocho como el famoso "Sobotta", manual enciclópedico a través del cual tuve que aprenderme todas las partes del cerebro para sacar Psicobiología I (fotocopiado, por supuesto).

Como ahora estoy trabajando en el centro de DC, con una familia, que solo me necesita para levantar a los crios y para acostarlos (desayunos, llevarlos al cole, cenas, baño...) dispongo en el medio del día, igual de 6-8 horas libres tirada por la ciudad. Y ahí es cuando me meto en el Starbucks.

La verdad es un sitio agradable, si tienes suerte, solo tienes que esperar un ratito para tener una mesa en la planta de arriba, con un enchufe, wi-fi gratis y versiones de grandes clásicos sonando a modo chill-out. Todo el mundo está con sus portátiles y sus cafés y te sonríen y cosas de esas. La gente te pide compartir mesa y de ahí puede surgir una divertida conversación (por lo que puedo mirar a mi alrededor) porque a mi no se me acerca nunca ni Cristofer. No sé si será por mi moño de fregar (también válido para estudiar) que estoy más sola que Forever Alone.
El caso es que el otro día, estaba yo repasando los malditos Phrasal Verbs, cuando de repente empezó a sonar la alarma de incendios. Pensé todo el mundo se iba a volver loco y que iba a salir disparado escaleras abajo, pero empecé a mirar, y ahí nadie se movía de su mesa con su Mac blanquecino. Al poco tiempo vinieron 2 bomberos, con manos en las trabillas, mirada por encima del hombro,a los cuales les faltaba tener tabaco de mascar en la boca. El bombero cabecilla, en cuestión, metió una llave especial en la cerradura de la puerta de emergencia y el sonido mortal por el que casi nos sangran los oídos cesó. Dicha persona entonces, alzó las manos y nos dijo que todos estábamos salvados y que ya podíamos twittear todo este gran acontecimiento sobre como los bomberos salvaron el Starbucks. Le hizo una seña a su compañero negro (me ahorro los tópicos, pero todos sabremos que en una situación de peligro será el primero en morir), y bajó las escaleras mirando a cada uno de nosotros con mirada triunfante. Y yo estaba flipando, quise conseguir una mirada de complicidad en ese momento con alguien pero no la conseguí. A todo el mundo le parecía muy normal y corriente este acto heroico  En fin, tengo que empezar a plantearme el ir a estudiar sin ese moño de fregar, a ver si alguien por fin me hace casito.



Un día de estos se me metió entre ceja y ceja ir a estudiar a la biblioteca del congreso que está detrás del Capitolio, y para ello tienes que sacarte un carnet especial. Tuve que recorrerme 3 edificios oficiales, con sus respectivos controles de bolsos mochilas y policias cacheadores, hasta que encontré la oficina. Me atendió una mujer que tenía las uñas más largas que he visto en la vida, con ellas podría deshacer los nudos marineros de toda la Armada Española. La tía me dio 3 papeles para rellenar con todos mis datos y firmas sobre que puedo dejar que me graben en todos los sitio públicos y me mando a una mesa detrás de ella. Yo necesitaba su ayuda, pero la tía estaba muy ocupada viendo "Game of thrones" en el pc, en vez de estar haciendo algo productivo, y se molestaba muchísimo cuando la interrumpía en medio de una escena sumamente crucial. Luego me pasó con otra, que estaba viendo otra serie, la cual no logré deducir, y me hizo una foto para mi carné bibliotecario. La tía debía estar pendiente de volver a ver su episodio cuanto antes, porque me cogió hablando, así que parezco sacada de la celda de más alta seguridad de Guantánamo. Un carné para guardar en lo más profundo de mi cartera con el carné universitario (documento gráfico en el cual parezco con 18 años hecha toda un caballero jedi).



Con esto de estar dándole duro al english, mientras voy caminando por la calle para recoger a los niños de cole, voy hablando sola para mejorar el Speaking. Tengo que pasar por delante de la Casa Blanca y de unos cuantos edificios importante más, y yo voy con mis cascos hablando sola en bajito contentísima. De esto que paro en un semáforo y me pongo a buscar en mi colorida mochila mis gafas de sol cuando se me aparece un policía  "Are you ok?". Y yo toda chuleta sin darme cuenta de con quien estoy hablando le suelto "Of course". El tío me empieza a mirar de arriba a abajo y llama a otro colega policía para que se acerque "Are you sure?". Y allí ya empiezo a temblar como una hoja. El segundo policía me empieza a mirar la mochila mientras se echan miraditas el uno al otro. Mierder, se han creído que soy una yonki o una terrorista, así que de esta si que me repatrian. Al ver mi cara de miedo escénico, los tíos me hicieron una seña "Ok, Let's go" y proseguí mi camino. Entonces pensé, mi queridísimo padre, que tiene la manía de hablar solo por la calle en todos lados ya estaría en chirona desde hace tiempo, y yo teniéndole que enviar pasteles con limas dentro. ¡¡Esto es América señores!!

Deica loguiño!!

viernes, 3 de mayo de 2013

Anécdotas Variadas Volúmen I

Soy torpe. Siempre lo he sido. Soy torpe, despistada, olvidadiza y siempre dejo las cosas que hacer para el final. En mi casa mi padre me llama cariñosamente desde que tengo uso de razón "Terminator", porque cosa que cae en mis manos acaba (no sé como) destruida, aniquilada y pasada a mejor vida. Me caigo muchas veces, me tropiezo caminando por la calle, o simplemente enredo mis pies y caigo al suelo. Los que más me conocen pueden hacer una lista de caidas memorables mías con sus posteriores secuelas físicas. Pero lo malo es cuando esto pasa en alguna casa en la que estás cuidando crios. Realmente temes por tu vida, o más bien, por cobrar toda la pasta de las horas que llevas sobreviviendo.


Por ejemplo, el otro día estuve trabajando en la casa de una familia que tiene un bebé de 1 año y un niño de 3. El niño rubito con rostro de querubin angelical, estaba emocionadisimo con mi llegada y delante de sus papás no paraba de sonreír y pedir mimos. Bien, pensé, seguro que es tranquilito y va a ser fácil pasar las próximas 10 HORAS con él. Pues en cuanto el niño escuchó que sus queridos padres cerraban la puerta, se quitó la careta y se transformó en  (con voz de hombre de negro) el niño del pueblo de los malditos. Puñetero niño, vaya horitas me dio, no sabía si dejarlo encerrado en la terraza o colgarlo detrás de la puerta. El crío me pegaba, me escupía, me gritaba....un petardo vamos. Y el bebé se pegaba unas carreras que ni Fernando Alonso, tenías cada dos por tres que perseguirlo por la casa, por si acaso comía suelo, con el crio infernal detrás gritando que volviera ahora mismo a estar con él. Maleducado de las narices. El caso es que estoy en la cocina americana con sus mil muebles,con el bebé sentado en su silla cuando tanteando entre los mil cajones, buscando la basura, me quedé con un cajón gigante de mentira en la mano. 


Tras el susto y mandar cuatro maldiciones griegas pensé, bueno, aquí no me ha visto nadie, y así que giro la cabeza y allí estaba parado cual estatua romana en silencio, EL CRIO INFERNAL. En esos momentos el niño tenía una cara que no podría describir, pero estoy segura de que estaba pensando "ja, ahora se lo voy a contar todo a mommy y no vas a volver en tu puta vida" y yo entre que el cajón falso pesaba mil toneladas y que casi infarto del susto al ver tal estampa digna de la más controvertida película de Kubrick, me dio la risa. Y entonces sucedió. El crio también se río y vino a ayudarme. Pensé, dios, que safada, ahora seguro que somos best friends ever y podemos jugar pacíficamente. Pues no, tras arreglar el cajón el tío me pegó un tortazo y me ordenó ir al tremendo cuarto de juegos que poseía. En fin, creo que el niño se calló porque la madre me mando un mail dándome las gracias, así que ese cajón puesto de nuevo con cinta adhesiva no le ha roto un pie a nadie...por ahora.

También en otra casa me quedé en la mano con la cuerda que cae del ventilador del techo. No sé si es que tengo una fuerza que ni superwoman, o que soy más burra que un arado, pero me lo cargué. Tuve que ir al americano garaje donde se guarda de todo menos en coche, a buscar una escalera, casualmente con un peldaño roto y jugarme la vida con el ventilador en funcionamiento. Lo conseguí arreglar, pero casi me cuesta el flequillo. Vamos, que aparte de torpe, chapucera.


Para terminar, hoy, tras otras 10h de trabajo mi tía me pregunto si quería ir por la noche a una "Jewellery Party" véase, "Fiesta de las joyas". Luego me dijo que habría vino y pinchos, y mi orgullo gorrón español se encendió enseguida. Así que allí nos plantamos. La cosa consiste en que un par de mujeres organizan en el salón de una casa vino y pinchos, y te viene una señorita muy guapa a ponerte 3 mesas de expositores llenos de collares, pulseras, anillos, cartera y bolsos, todos preciosos, pero que igual tienes que donar un órgano para adquirir uno. Así que mi tía se puso a charlar con todo el resto de las mamás que estaban por ahí y yo me situé estratégicamente cerca de la mesa de comida e hice lo que mejor se me da. Papar. Creo que ha sido una de las noches mas felices de mi vida desde que estoy aquí, aunque ahora peso 1kg más. Cuando la chica vendedora, que parecía sacada de Gossip Girl me vino a ofrecer uno de los collares, me pilló con la boca llena de chocolate, así que me dio por imposible y me dejo seguir disfrutando del jale. " Digna Salgado, hija de tu padre," diría seguro mi madre. Y es que tras horas aguantando caprichos de crios a los que sus padres no han sabido educar, teniendo que echarles broncas en inglés,hacer tratos y chantajes para conseguir que hagan lo que tu quieras, y teniendo que cuidar que tu habitual torpeza no te haga terminar en el Cementerio de Arlington, tener vino blanco en mano y bombón en la boca, es simplemente, como dirían mis queridos The Cure ,  "just like a heaven"

Buenas noches señores y deica loguiño!

sábado, 27 de abril de 2013

Diario de una babysitter en Old Town

Que pasa!!

Creo que ya es hora de explicar donde exactamente vivo y que leches hago aquí para pasar el tiempo, aparte de daros la vara con los pedazo tochos que escribo, creyéndome erudita al más puro estilo Pérez-Reverte. 



La casa de mis tíos está situada en el estado de Virginia, en una ciudad llamada Alexandria, que está más o menos a 10 minutos en coche de Washington DC. Yo a Alexandria no la considero una ciudad, y no por su tamaño, que tiene el doble de habitantes que Pontevedra, si no porque solo tiene una "zona vieja". Lo demás son vecindarios llenos de casitas distintas, con sus jardines, coles y guarderias intercalados, y algún polígono lleno de tiendas enormes suelto por en medio. Por las noches, a partir de las 9, cuando oscurece, los vecindarios están más muertos que el Fary, y no hay mucha luz, por lo que si te estás dando una vuelta y te coge el toro, puedes recordar todos esos sucesos que alguna vez escuchaste y la voz de tu madre retumbar en tu cabeza. "Tranquila cariño, eso solo pasa en Norteamérica". Glups.


El caso es que la "zona vieja" llamada Old Town, es preciosa. Tiene un puerto que por la noche está lleno de lucecitas y da gusto comer un helado sentado en uno de sus bancos. Está lleno de tiendas curiosas en los bajos de sus casitas de colores, de diferentes tamaños, todas pegadas entre sí. Tenemos desde boutiques, hasta mi tienda favorita "Ross, dress for less", que es un tremendo store donde puedes encontrar cosas de primeras marcas pasadas de temporada a precio más barato que la ropa de Inditex. Vamos, que siempre que camino hasta Old Town, el Ross es mi parada obligatoria "para ver si encuentro algo". Y nunca falla. 

A mi tía se le ocurrió poner un anuncio hace unas semanas en la red que tienen en el vecindario, para ver si alguien necesitaba de una super psicóloga joven, española y experimentada en niños para cuidar de sus queridos hijos en ocasiones especiales, y no he parado de recibir mails desde entonces. Y ahí es cuando entras en el maravilloso mundo de las familias americanas, sus costumbres y caserones. Una de las familias para las que trabajo tiene 3 preciosos hijos y una sala de cine en el sótano de su humilde morada. Cuando me la enseñaron, con sus butacas con reposa-bebidas y el pedazo pantallón que ni los cines del centro comercial gran vía, recordé aquel momento en que mi padre trajo una tele plana de 32" y lo felices que toda la familia fuimos. Y cuando conseguimos el cable que conecta el pc con la tele ni te cuento. Pues ahí estaba la niña de 6 años sentada en el sillón, enseñandome las gafas 3D y eligiendo cual de las últimas películas que estaban en taquilla quería ver esa noche, y cuales permitían que la butaca vibrase. Jesús.

Hay una diferencia entre cuidar niños y cuidar niñas. Cuando cuidas niños sabes que si lo das todo, vas a sufrir dolor físico y puede que acabes llena de moratones  por todos lados, porque los niños siempre quieren jugar a cosas como Monster Track, que es coger camiones y estamparlos contra lo que sea, la pared, el sofá o si es tu cuerpo mejor, o al pilla pilla, y no controlan su fuerza y si apuntan bien puedes ver las estrellas a veces. Y cuando cuidas a niñas, al contrario. Sabes que vas a tener una tranquila velada y a experimentar dolor psicológico  y del bueno. Las niñas te escanean en cuanto entras por la puerta de arriba abajo y ponen a trabajar su infernal cabecita para ponerte en toda clase de aprietos. Desde preguntas como "¿porque tienes esa voz tan así?" - "¿tan así como?" - "Como si estuvieras enferma o fueras tonta". Tu pokerface lo dice todo y la niña ataca de nuevo, cual interrogatorio del FBI, a placajes consistentes y sin miedo en perfecto inglés "¿por qué tienes tantas pulseras?" -"porque me las han regalado"-"quienes?"- "mis amigos"- "tu novio?" - "No, mis amigos"- ¿Por qué no estás casada?"- "Porque soy muy joven" "No, eres muy vieja, deberías estar casada, ¿porque no lo estás?". NO LO SÉ, VALE niña de los cojones?? te voy a tirar una de tus barbies por la ventana a ver si vas tú detrás. Pero en vez de eso sonríes y le dices que te gusta su pelo, así que se pone muy contenta y te pregunta si puede peinar el tuyo y pintarte las uñas. Y piensas que si en el futuro te toca una hija mujer, o la ahogas en el río o la llamas Pepe a ver si cuela. 


Pero lo bueno viene cuando por fin tras mil quinientos cuentos y promesas de premios por buen comportamiento o amenazas por todo lo contrario, caen dormidos. Ahí es cuando te quedas en una casa desconocida en silencio, y por lo general con un perro labrador custodiador. Te dedicas a ver las fotos familiares y a deducir que rol familiar ocupa cada una de las caras desconocidas que te encuentras, y a deducir la historia de amor que tuvieron sus padres y te sientas en un sillón a esperar. Y entonces te das cuenta, miras al perro y después al teléfono. ¿No es así como empiezan todas las pelis de Scream? Y si ahora recibo una llamada de un tío loco(que aún por encima no voy a entender porque el inglés telefónico aún no lo controlo) que me está mirando por encima del sofá escondido en algún rincón de esta gigante casa?. Y ves que el perro te responde con un ladrido y que tu casi infartas del susto. Gracias a dios, es cierto que los americanos disponen de una excelente colección de cuchillos afilados en la encimera, y una puerta trasera que siempre está abierta, así que dices, malo será que no me haga un spring que ni Forrest Gump calle abajo y el tío loco no me persiga porque con la máscara y eso no puede ver. Pero, y si de tanto correr, apareces en el barrio donde se crío Eminem o algún tipo malote y justo das a la cancha donde todos se reúnen a jugar al basket por no estar asesinando jóvenes españolas por ahí? Justo cuando estás pensando en qué cuchillo llevar contigo durante la carrera, aparecen los queridos padres, te pagan y te llevan a casa. Y tu respiras tranquila. Hasta la próxima tío loco de Scream. Y para todo el que me lo pregunte, no, os aseguro que no me he fumado nada escribiendo esto.

Deica loguiño!

lunes, 22 de abril de 2013

Historias neoyorkinas para no dormir

Ha sido un fin de semana muy intenso por la gran manzana.

Nada más bajar del bus me impresionó enormemente la ciudad entera. No podía dejar de mirar hacia arriba, había muchísima gente caminando hacia todos lados, saliendo de las inmensas tiendas, todos con muchas prisas, cámaras de fotos, maletines, bolsas, de todo. Y claro, como yo soy nula y me oriento peor que un pulpo en un garaje, no fui capaz de encontrar a donde tenía que llegar y anduve media hora caminando con la maleta en sentido contrario pasando avenidas y calles con un montón de gente cruzándose  Me recordó a aquel videoclip llamado "Bitter Sweet Simphony" en el que iba un tío todo jefazo caminando por todo el centro de la calle chocándose con todo el mundo con el que se cruzaba.











La verdad, de todos los sitios en los que he estado, esta ha sido la ciudad que más me impresionado. No sé si por el tamaño de los inmensos rascacielos, el ritmo de vida o todos los espectáculos que dan en la calle. Una pasada. Pero bueno, el sábado la verdad que fue un día para recordar.

El sábado me pasé todo el día de turismo solitario, avalanzándome contra la gente como un león para que me hiciera fotos. Los había muy ocupados, los había que se asustaban, y también majetes que te las hacían, y he de decir, que mi niño de 4 años y medio, hace mejores fotos que esa personas, que no sacaban el paisaje con el que me quería sacar la foto o que me cortaban la mitad del cuerpo. En fin, solo puedo salvar 3 o 4 fotos en las que salga yo de todo el viaje

El caso es que a primera hora del día me perfumé en el Sephora más grande que vi nunca en la quinta avenida, y creo que eso atrajo a los tíos más raros de toda esta ciudad. El primer sujeto, era el que vendía pizzas en un pequeño sitio, que me preguntó si era de Venezuela. Y tras elegir la pizza me intentó colar que me la dejaba a 1 dolar por "ser tan bonita" cuando había una cartel en la puerta de tamaño póster que ponía PIZZA 1$. En fin, el tipo en cuestión me pidió el numero para ir a dar una vuelta por ahí, llamó a todos los de la cocina para que salieran a mirarme y yo me escapé mientras pude de ese cuchitril infernal de salidos que parecían no haber visto una mujer en años.
Con mi querido trozo de pizza me fui a sentar a un banco del Bryant Park, un parque modernisimo que tiene wi-fi público y hasta enchufes que salen de entre las hojas del césped cual Pokémon, para cargar lo que tu quieras. Así que allí me estacioné y al poco rato apareció un yonki con una "lágrima" tatuada debajo del ojo y una caja de cartón con una chocolatina dentro. Me quise hacer la que no entiende ni papa y le hablé en castellano, con tan mala suerte que el tío tenía madre colombiana, por lo cual se le daba mejor contestarme en mi idioma natal que en inglés. Y de ahí el tío no paró de hablar y me contó su vida al completo, hasta que me pidió el numero para invitarme a cenar. Vale, ahí es cuando pensé, ¿Qué clase de yonki te invita a cenar cuando supuestamente está vendiendo chocolatinas para pagarse el mono? Pues un yonki de New York por supuesto. Lo de compartir jeringuilla no me cundía mucho para esa noche, así que le dije que no gracias, y el tío me intentó vender la chocolatina como pudo. La verdad es que quería que se pirase ya porque estaba hasta las narices así que le di algo que tenía suelto y el tío se levantó corriendo. Yo le pregunté ¿y la chocolatina? y me dijo, "no es que la chocolatina...eh...la chocolatina vale 10 dolares chao guapa colombiana, y se esfumó". Yo me quedé con pokerface, y más tras volver a escuchar lo de latina por segunda vez en el día, y ni me imaginaba que lo bueno aún estaba por llegar...


Por la noche estuve en una fiesta de españoles, en el patio del piso de uno de ellos, cerca del Times Square,(impresionante de día y aún más de noche) y después cogimos mil metros para llegar hasta la zona de marcha de ese día, Williamsburg en Brooklyn. Fuimos a unos sitios muy muy chulos, el Richlane Bar y el Union Pool. La gente, la música y el precio de la cerveza (2 x 5$) era totalmente de mi gusto así que se puede decir que lo di ALL. La única pega que le vi fue que a las 3 y media de la mañana, en todo el apogeo de la noche, el último bareto cierra y aparecen 5 tíos con linternas que nos echan como si fueramos ganado, les faltaba llevar una porra y golpearnos con ella, por lo que me vi inmersa en medio de una estampida a lo Jumanji. Por lo cual no quedaba más remedio que meternos en el metro de vuelta a casa, y aquí viene la historia del tercer sujeto loco. En el andén, (y tras casi perder la visa porque dos policias nos cachasen la birra a un colega y a mi, nos pidieran documentación y nos dejasen por pena y asco seguir nuestro camino), se me sentó un chaval borrachisimo y me echó el brazo por encima. Miré a mis colegas y les pregunté qué significaba ese momento, pero no me pudieron contestar porque estaban muertos de la risa. Le quite el brazo al tipo y se lo coloqué encima de su pierna, por lo cual decidió que estaría más cómodo colocandolo encima de la mía  Le volví a quitar la mano al tipo, y este siguió con lo suyo, a volver a ponerme el brazo encima. Para mas inri el tío estaba acatarrado, o qué sé yo así que hacía unos ruidos infernales con la nariz, la cual me pegaba casi a la cara, por lo tanto mis colegas no podían dejar de vacilarme entre risas que le ofreciese un vips vaporub porque seguro que el sujeto lo estaba pasando muy mal. Finalmente un alma caritativa se levantó y me cedió su sitio, para sentarse él en mio, (porque llega a ser por mis colegas y ya muero allí entre los mocos y las manitas del tío mientras ellos infartan de la risa) y desde aquí se lo agradezco eternamente con un ramo de rosas y 4 velas. 
Para rematar ya la noche, de camino a casa no podía casi caminar de las ganas de ir a baño que tenía, la cervezas ingeridas se hacían notar, por lo cual o buscaba un baño URGENTEMENTE o reventaba allí mismo. Encontramos un Mcdonalds abierto (ciertamente esta es la ciudad que nunca duerme) y cuando vi el baño fui más feliz que Jose Coronado y sus yogures. Para mi sorpresa cuando iba a cerrar la puerta del baño se me coló una francesa con un vestido con el cual se le podía ver hasta el alma y un pedo que ni alfredo. A mi es que ya me daba igual, y disfrute de mi momento con el water mientras ella me contaba su vida al completo. Luego en vez de sentarse a hacer pis literalmente se desplomó y no había quien la levantase de allí. Finalmente conseguí salir de ese baño con francesa casi al hombro cual "Salvar al soldado Ryan" mientras mi colega era invitada por 2 negros que decía que eran raperos y que querían que bebiese el licor que tenían en la botella "licor que bebe Jay-Z, que somos raperos y entendemos". Flipante.

Y así fue como pasé un fin de semana en la gran manzana, y en la cual me di cuenta de que atraigo gringos, pero no a los caballerosos de pastizal, si no a los "creepy". Lo cual, en un momento dado, si necesito los papeles, ya sé de que recursos dispongo.

Deica loguiño!!

martes, 9 de abril de 2013

Bajo el sol de Miami

He vuelto!!!

Para quien se pensase que me había quedado siendo abanicada entre palmeras por 3 cubanos gigantes extremadamente atractivos y sin parar de beber caipirinhas y mojitos,bañada por el sol y por el agua del mar, siento decepcionarle (aunque más decepción que yo no la tiene nadie), aquí estoy de vuelta en DC!!


Han sido 9 días veraniegos en una islita situada al norte de Miami, llamada Key Biscayne, muy tranquila y bonita, con un tiempazo que ni los veranos más calurosos de Galicia. Para decir, que estoy negra chamuscada, pelando ya la espalda cual leprosa y echándome crema todo el día. La zona donde yo estaba no se diferenciaba mucho de pueblos destinados al turismo playero de España como Gandía o Sanxenxo, solo que Key Biscayne tiene palmeritas por todos lados y el agua del mar está tan calentita casi como la bañera de tu casa.



El caso es que para la única mañana que mi familia se va a visitar un super aquario lleno de animalitos, y yo me decido a abandonar mi tumbona de piscina, tan cómoda ella,y hacer turismo con mochilita con sandwich, dineros y toalla, me cae la famosa (con voz de hombre de negro) TORMENTA TROPICAAAAAL. Iba yo andando contenta por las calles de la isla, cual Heidi por los prados de su abuelo, saludando a los caminantes que me cruzaba (sí, porque aquí todo el mundo por la calle si se cruza contigo te saluda aunque no te haya visto en su vida), apreciando la fauna y la flora del camino,cuando una nube negra se acerca y empiezan a caer gotas.


De repente veo a gente correr histérica a refugiarse bajo techo y gente que se monta en su coche y se pira. Y yo pienso, bo, siendo gallega unas gotas me van a asustar a mi? o carallo! y me meto en un frondoso y verde parque lleno de palmeritas bonitas. MALDITA LA HORA en la que me crei Breogán, porque me cayó un chaparrón que ni en mis 24 años viviendo en Galicia. Lo peor de todo esto es que hacía un calor, que podías freír un huevo en la carretera, y la lluvia que caía casi te quemaba la piel. Y de repente me vi sola y abandonada, debajo de una palmera (luego pensé que podría haber sido abatida por un coco mortal), mojada de los pies a la cabeza, sin una chancla (porque empecé a correr y me quedó en medio de la carretera) y con la calle completamente desierta. Para más inri pasa un camión con un negro simpático dentro que me saluda gritando partiéndose de risa. Y pensé, bueno, estas tormentas tropicales no deben durar mucho, será mejor esperar. Pero tras 45 minutos sin dejar de llover y ya con la piel a punto de caerse a rebanadas, me comí 30 minutos de vuelta al hotel pensando que odiaba Miami, sus tormentas tropicales del carajo, sus palmeras y sus negros burlones camioneros.

Y nada más alucinante me pasó. Fueron días de relax, con mis primos eléctricos todo el día. No he podido conocer la fiesta, pero por aquí dicen que es parecido a Ibiza. South beach está genial para pasearte por sus calles llenas de bares a lo años 50, y entre ellas está la famosa casa de Versace, donde susodicho fue asesinado. Hay también una isla "Star Island" que es donde los famoso como Madonna o Andy Garcia tienes sus casa, que más que casas son palacios, con sus puertos y sus yates privados. Vamos, que dan ganas de irte a Los Angeles a ver si te descubre un cazatalentos, que te meta en una serie tipo Gossip Girl, liarte con un guaperas del reparto y que te monte el pedazo caserón por todo lo alto. Debería empezar a planteármelo.

Deica loguiño!!

domingo, 24 de marzo de 2013

Vida en la capital

Que pasa!!!

Pues aquí sigo por las Américas!. Hoy, como es Domingo, salimos a comer fuera y elegí una señora hamburguesa de 3 pisos, de esas que jamás se me habría ocurrido pedir en la vida, pero como estoy aquí, que viva la pepa. Cuando me levanté podría haber salido rodando cual armadillo hecho una pelotita.


Y es que la comida en este pais es un tema aparte.

El otro día mi tía me animó a ir con ella y otra amiga al "Store", y nada,  pa allí nos fuimos. El sitio resultó ser un almacén gigantesco para comprar al por mayor, petado de gente. Para poder entrar en este lugar tienes ser socio y enseñar el carné a la entrada, esto es, pagar unos 100 dolares anuales por poder mantener la membresía. Aunque, al comprar con frecuencia, al final del año te devuelven el 5% de lo que gastaste, así que más o menos, te sale gratis el ser socio. El lugar es tan grande como un ikea,y tiene comida, ropa, juguetes...de todo. Yo estaba alucinada haciendo fotos de un sitio para otro, la gente debió pensar que nunca en la vida me sacaron de casa o que era mongolita. Luego, en cada esquina había como una especie de stand con una persona que tenía bandejas con muestras de productos para que las probases. Es decir, tú te vas a hacer tu compra, compras al por mayor para 3 meses o por si unos alienígenas invaden el planeta y te tienes que esconder en el bunquer subterráneo de los Flanders  y de paso te pones las botas comiéndote todas las muestras de todos los mostradores que te ofrecen, desde quesos hasta carnes. En serio, yo llego a tener esto en Compostela y mis amigas y yo recolectamos la cuota anual simplemente para zampar de gratis. Orgullo gorrón español.



El caso es aún por encima tienes a la salida una especie de área para comer, donde tienes comida rápida bastante barata y te venden vasos para rellenarte la bebida todas las veces que quieras (que en eso también se parece al ikea), aparte de tremendos batidos de fruta y helados. Que me encantó el sitio, vaya.


Y ese mismo día por fin iba a conocer lo que era la vida nocturna en DC! O por lo menos en uno de sus barrios, la U street. Así que quedé con unas chicas que conocí a través de mi tía, y cogimos el metro para llegar a tal ansiada zona de marcha. Resulto que fuimos a un lugar que había sido recomendado por la amiga de una, y tras guardar una pequeña cola, veo que empiezan todas a sacar sus pasaportes. Adivinad quien no había traído el suyo, la menda lerenda. Así que tras comunicarme con todas y darles la gran noticia se miraron las unas a las otras horrorizadas, porque no íbamos a poder entrar en la mitad de los sitios. O eso, o me dejaban al lado de una farola con un cartel "Forever alone" y se iban a vivir la party loca. Gracias a dios eligieron la primera opción, asi que saqué DNI a ver si colaba, y coló. Entramos en un sitio super chic con mil lamparas, más oscuro casi que el maykar, lleno de mesas y enseguida una chica muy esbelta nos acomodó en una. La pinta de la gente parecía sacada de un videoclip de P.Diddy y tras 15 minutos sin atendernos ni cristofer, cogimos la puerta y nos fuimos. Vaya primer éxito, pero lo bueno de verdad estaba aún por llegar.

Entramos en otro sitio que tenía la música pumchim pumchim altísima y que estaba lleno de treintañeros con las camisas casi abiertas, bailando el baile de enroscar la bombilla y los patitos cua cua. Me pedí una cerveza que me costó 8 DÓLARES y al dar el billete casi lloro. Al menos me dará un buen cervezón,pensé,  pues no, una amstel, y además light. En fin.

El caso es que la cosa se empezó a animar y empezaron a llegar más gente de nuestra edad y chicos queriendo conversar. Llego uno bien simpático que me chapurreo unas palabras en castellano que había dado en el instituto y que me dijo que le hacía mucha gracia mi acento. Tanto que al decir 2 palabras el tío se tronchaba de risa literal con mano en la barriga incluso, diciendo esto es muy divertido. Pensé en estamparle la cerveza y preguntarle si ahora le parecía divertido, pero deje mi vena psicópata a un lado y me limité a sonreir y mandarle mentalmente una maldición celta sacada de los pueblos más lejanos antiguos de Cuntis por lo menos.

El caso es que el sitio se abarrotó, nos empezamos a agobiar, y decidimos coger el metro porque eran ya las 2 y a las 3 cerraba y la mitad los sitios también. Al llegar a mi parada, tenía que coger un taxi, así que allí fui. El taxista iba más lento que el caballo del malo, y tras 2 cervezas de 8 dolares me quedaba poca pasta, así que iba sentada en el medio mirando como iba saltando el taximetro y sudando la gota gorda debajo de mi abrigo. Aquí hay una tradición de propinas para los taxistas, no como en España que rateamos hasta el último céntimo posible, por lo cual si eres más agarrado que un mono a un columpio, la llevas clara. Yo no veía el momento en que apareciese la puerta de mi casa y poder darle el dinero. Ya me imagina al tío que tenía cara de delincuente nacional, cerrando los pestillos "de aquí no sales hasta que me des mi propina". Pues sudando estaba cuando el tío me anuncia que se ha perdido. ¿¿Qué me estás contando?? y el tío sigue avanzando despacio mirando los portales de las casas y el contador ya loco, fuera d órbita. Yo intentandole explicar al tío en inglés, español, turco, griego, que el número de mi casa ya lo habíamos pasado y el muy cabrón haciendo que no me entendía para cobrarme más pasta. ¿¿!!!@@@@@@!!!! Al final me dejo en la puerta de mi casa, le di 10 dolares que era todo lo que me quedaba y menos de lo que me costó el viaje, sin ni siquiera esperar a que los contase y corrí cual adolescente hacia las escaleras de mi casa con llave en mano y susto en corazón. 

Veredicto final: me voy a chapar el camino de la estación a mi casa para que no me timen tantísima pasta, y si hace falta me lo tatuo en plan Prison Break. He dicho. 

El jueves me voy a pasar la semana santa a Miami así que probablemente os escriba la próxima vez desde allí.

Deica loguiño!! :D